
Mientras las familias bonaerenses hacen malabares diarios para sobrevivir al ajuste y la asfixia económica, las terminales del Instituto Patria operan a contrarreloj bajo una premisa tan fría como calculadora: dinamitar el tablero político.
Los estrategas de la exmandataria han concluido que la única vía de supervivencia para el núcleo duro de La Cámpora es empujar una fragmentación total.
La principal víctima colateral de este laboratorio electoral de palacio es el gobernador Axel Kicillof. El mandatario provincial y sus armadores venían tejiendo una estrategia de unificación partidaria para resistir el embate de la motosierra de la administración libertaria de Milei.
Sin embargo, el mandato tajante que bajó desde las oficinas porteñas del Patria congeló cualquier puente de consenso, obligando a Kicillof a recalcular de urgencia sus ambiciones de liderazgo nacional.
La orden de Cristina es letal : El objetivo de la vieja guardia no es defender la gestión provincial ni proteger el bolsillo de los bonaerenses, sino mantener a toda costa el control de la lapicera en el armado de las listas legislativas, importándoles muy poco el desgaste social acumulado.












