Las sillas vacías

Por El Zorzal
Interés generalHace 2 horasLa OlaLa Ola

FB_IMG_1781367474676Hay una escena que se repite demasiado en la política argentina.

Se convoca.

Se invita.

Se abren las puertas.

Se organizan reuniones, talleres y espacios de intercambio.

Y las sillas quedan vacías.

Pero tiempo después, cuando el proceso avanza y las decisiones empiezan a tomar forma, aparecen los mismos de siempre denunciando que "nadie fue consultado".

En Miramar volvió a ocurrir.

El Concurso de Ideas y Master Plan despertó críticas de quienes hoy hablan de una supuesta falta de participación ciudadana. Sin embargo, omiten un dato tan simple como incómodo: las instancias participativas existieron. Hubo convocatorias abiertas, no precisamente sobre este plan pero si sobre ordenamiento y código urbano con intervención de la Universidad Nacional de Mar del Plata, no más ni menos.

Y para muestra vale un botón decía mí abuela…no hubo participación masiva en esas convocatorias.

La participación es un derecho.

Pero también una responsabilidad.

No alcanza con reclamarla cuando ya pasó. Hay que ejercerla cuando las puertas están abiertas.

Resulta demasiado cómodo convertirse en especialista en explicar cómo debieron hacerse las cosas una vez que las mismas están hechas..

Planificar una ciudad no es una tarea menor, el frente costero sobre el que se trabaja en el plan es el mismo de ayer, desde la fundación de la ciudad y…? Que se pensó sobre él? Nada, ahora que se piensa, se critica, nada nuevo bajo el sol en la oposición destructiva. Me recuerda a los que cuestionan a Messi desde atrás del alambre o a Colapinto desde su Renault 12…

Pensar el Miramar de los próximos treinta o cuarenta años exige escuchar a los vecinos, sí. Pero también exige conocimiento técnico, planificación urbana, criterios ambientales, estudios profesionales y una mirada estratégica que vaya mucho más allá del calendario electoral.

No se trata de elegir entre participación o profesionalismo.

Se trata de construir ambas cosas al mismo tiempo.

Y, sobre todo, de dejar atrás esa costumbre tan arraigada de convertir cualquier iniciativa en una excusa para la confrontación permanente.

Hay quienes parecen sentirse más cómodos criticando un plano que presentando una idea.

Más cómodos señalando errores que construyendo alternativas.

Más cómodos hablando por los vecinos que sentándose a trabajar con ellos.

Un Master Plan no es una sentencia escrita en piedra.

Es una hoja de ruta.

Puede corregirse.

Puede enriquecerse.

Puede perfeccionarse.

Y justamente para eso sirven las discusiones públicas y el compromiso de la comunidad.

Lo que no ayuda es la crítica oportunista de quienes descubren la importancia de la participación solamente cuando encuentran una oportunidad para sacar un rédito político.

Miramar necesita discutir su futuro.

Necesita ideas.

Necesita proyectos.

Necesita planificación.

Y necesita vecinos comprometidos, no comentaristas de ocasión.

Porque las ciudades importantes no se construyen solamente con buenos gobiernos.

Se construyen también con ciudadanos que participan cuando es el momento de hacerlo y no únicamente cuando llega el momento de protestar.

Las sillas estuvieron.

Las puertas estuvieron abiertas.

Tal vez sea hora de preguntarnos por qué algunos prefieren llegar cuando la reunión ya terminó.

Te puede interesar
Lo más visto