BASTA!!!

Por El zorzal
Política 27 de junio de 2026La OlaLa Ola

IMG-20260627-WA0111​Basta.

​Basta de las internas.

​Basta de las peleas que desgastan.

​Basta de las discusiones estériles mientras nuestro pueblo sufre.

​El peronismo no nació para mirarse el ombligo. Nació para transformar la realidad de los argentinos. Nació para representar a los trabajadores, a los jubilados, a los estudiantes, a los pequeños comerciantes, a los productores, a quienes todos los días hacen grande a esta patria con el esfuerzo de sus manos.

​Hoy la Argentina atraviesa uno de los momentos sociales y económicos más difíciles de las últimas décadas.

​Cada día hay una fábrica que baja su producción.

​Un comercio que cierra.

​Un trabajador que pierde su empleo.

​Un jubilado que no puede comprar sus medicamentos.

​Una familia que debe resignar un plato de comida.

​Mientras tanto, el gobierno de Javier Milei sigue sosteniendo que el ajuste es el único camino, celebrando números macroeconómicos que nada tienen que ver con la realidad que viven millones de argentinos. Hablan de libertad mientras miles de familias pierden la posibilidad de vivir con dignidad. Hablan de equilibrio fiscal mientras desequilibran la vida cotidiana de quienes trabajan y producen.

​Y frente a semejante escenario, el peronismo tiene una obligación que trasciende cualquier diferencia interna.

​Tiene una responsabilidad histórica.

​Porque cada vez que la patria necesitó una fuerza política capaz de defender al pueblo, fue el peronismo el que estuvo presente.

​Así ocurrió con Perón, que dignificó al trabajador y puso a la justicia social en el centro del proyecto nacional.

​Así ocurrió con Evita, que convirtió el dolor de los humildes en derechos.

​Así ocurrió con Néstor Kirchner, que levantó un país devastado y volvió a poner al Estado al servicio de la producción, el trabajo y la inclusión.

​Y así ocurre hoy con quienes, desde cada rincón del país, siguen resistiendo un modelo que privilegia la especulación financiera por sobre la economía real.

​Por eso duele tanto ver cómo muchas veces gastamos más tiempo discutiendo entre compañeros que enfrentando a quienes verdaderamente están lastimando al pueblo argentino.

​El adversario no está en la unidad básica de al lado.

​No está en otro sector del movimiento.

​No está en el compañero que piensa distinto.

​El verdadero adversario es un modelo económico que empobrece, excluye y naturaliza que millones de argentinos vivan cada día un poco peor.

​No hay lugar para egos.

​No hay lugar para mezquindades.

​No hay lugar para candidaturas personales construidas sobre la división.

​La historia nunca premió a quienes fragmentaron al movimiento popular.

​Siempre reconoció a quienes tuvieron la grandeza de construir unidad cuando la patria más lo necesitaba.

​Perón nos dejó una enseñanza que hoy adquiere más vigencia que nunca: "Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino."

​Tal vez haya llegado el momento de volver a escuchar esa frase con el corazón y no solamente repetirla en los actos.

​Porque la unidad no significa uniformidad.

​Significa comprender que el dolor del pueblo está por encima de cualquier diferencia.

​Significa entender que primero está la patria, después el movimiento y, por último, los hombres y las mujeres.

​Mientras discutimos entre nosotros, miles de trabajadores siguen perdiendo derechos.

​Mientras medimos fuerzas dentro del peronismo, miles de jubilados siguen eligiendo entre comer o comprar remedios.

​Mientras algunos especulan con una candidatura, hay jóvenes que sienten que el futuro se les escapa de las manos.

​No podemos acostumbrarnos.

​No podemos resignarnos.

​No podemos regalarle al pueblo la imagen de un peronismo dividido cuando más necesita una alternativa sólida, generosa y comprometida.

​Es tiempo de recuperar la grandeza.

​De volver a escuchar antes que gritar.

​De abrazar antes que excluir.

​De construir antes que destruir.

​La Argentina necesita un peronismo unido.

​No por conveniencia electoral.

​No por una foto.

​No por un acuerdo circunstancial.

​Lo necesita porque millones de argentinos esperan que alguien vuelva a defenderlos.

​La responsabilidad histórica del peronismo nunca fue ganar una interna.

​Siempre fue gobernar para que el pueblo viva mejor.

​Ese es el mandato.

​Ese es el desafío.

​Y ese debe ser el camino.

​¡Basta!

​Basta de internas.

​Basta de divisiones.

​Basta de olvidar para qué nació este movimiento.

​Es tiempo de volver a hacer honor a nuestra historia.

​Porque cuando el pueblo pasa hambre, la unidad deja de ser una opción.

​Se convierte en una obligación.

​— El Zorzal

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