

En la política local hay dirigentes con convicciones firmes, otros con ideas en debate permanente… y después está Viviana, “Viví”, una dirigente para la cual la identidad política parece ser un accesorio intercambiable según la ocasión. Su trayectoria no se explica por un proyecto de ciudad ni por una mirada ideológica coherente, sino por una constante: la búsqueda de una banca.
Viví fue peronista cuando el viento soplaba de ese lado. Después se presentó como “vecina”, cuando la moda era despegarse de los partidos. Más tarde se abrazó a los radicales, con sonrisas y acuerdos que hoy parece haber olvidado, porque ahora los detesta con la misma intensidad con la que antes los necesitaba. Y como si ese zigzag no fuera suficiente, hoy aparece cómodamente aliada con los libertarios, esos mismos a los que hasta ayer miraba con desconfianza.
No hay evolución política en ese recorrido. Hay oportunismo. No hay debate ideológico. Hay conveniencia electoral.
Cada nuevo espacio fue presentado como “el definitivo”, “el verdadero”, “el que ahora sí representa a los vecinos”. Pero el libreto se repite: cambia el color del cartel, cambia el logo, cambia el discurso… y lo único que permanece es la ambición personal. Siempre por una banca. Siempre por un lugar. Siempre por estar.
Resulta llamativo escucharla hablar de valores, coherencia o institucionalidad cuando su propio derrotero político es un catálogo de contradicciones. Pasó por casi todos los espacios y terminó aliada con quienes desprecian al Estado, a la política y a los partidos, justo ella, que construyó toda su carrera gracias a la política partidaria.
Hoy Viví intenta reinventarse una vez más. Se sube al discurso libertario con la misma facilidad con la que antes se subió a otros. Pero la memoria colectiva existe, aunque algunos crean que alcanza con cambiar de slogan para borrar el pasado.
Los vecinos no buscan dirigentes que cambien de camiseta según la encuesta. Buscan coherencia, compromiso y un proyecto claro. Y eso no se improvisa ni se recicla cada dos años.
La política no es un probador.
La representación no es un casting.
Y la convicción no se alquila por una banca.


PJ bonaerense: Bianco dijo que “se abre una nueva etapa” con Kicillof al frente








PJ bonaerense: Bianco dijo que “se abre una nueva etapa” con Kicillof al frente



