“Copita” vacía — cuando la lealtad se evapora con el último brindis

Por El Zorzal Columnista de la Trinchera Justicialista
Política 20 de diciembre de 2025La OlaLa Ola
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En política, como en la vida, hay quienes levantan la copa para brindar con el pueblo y quienes sólo la levantan para verse en el reflejo. 

Y cuando el vino se acaba, queda a la vista quién era compañero y quién apenas un “Copita”: lleno de promesas, pero vacío de contenido.

Durante su paso por el Concejo Deliberante, “Copita” fue un soldado obediente del gobierno al que decía acompañar. Votó todo, levantó la mano sin temblar, se sacó las fotos de rigor, disfrutó de los privilegios del cargo y de la sombra del movimiento. 

Pero cuando se apagaron las luces del recinto y terminó su mandato, la copa se le volcó. 

De pronto, el que todo aprobaba empezó a tirar piedras. 

El que se decía compañero, ahora posa de “vecinalista independiente”. 

Y el que hablaba de unidad, hoy fabrica grietas para justificar su propio olvido.

No se puede brindar con el pueblo y después escupir el vaso. 

Porque el peronismo no es un vino de moda ni un trago de ocasión. Es una causa, una doctrina y una historia que se honra con coherencia, no con soberbia.

Los que se llenaron la boca de peronismo mientras les convenía, y hoy juegan a ser críticos iluminados, deberían recordar que la memoria del pueblo es larga, y la paciencia, corta. 

“Copita” podrá abrir su bar político, armar su partidito vecinal, invitar a los mismos de siempre a brindar por “la nueva política”. Pero todos sabemos que, sin pueblo, esa copa está vacía.

El peronismo seguirá llenando vasos de dignidad, justicia social y soberanía. 

Los otros seguirán brindando solos, con el eco de su propia traición.

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