

En tiempos donde el gobierno nacional ajusta, recorta y se desentiende de sus responsabilidades más básicas, hay una verdad que se impone en el territorio: las obras no se frenan por discurso, se sostienen con decisión política. Y en nuestro distrito, a pesar del contexto adverso, el municipio continúa ejecutando obras gracias al acompañamiento firme de la Provincia de Buenos Aires.
Mientras desde Nación se cierran grifos y se abandona a los municipios a su suerte, acá se avanza con obras de cloacas, conexiones intradomiciliarias de energía eléctrica y mejoras estructurales financiadas por OPISU, que no son anuncios vacíos ni renders de campaña, sino respuestas concretas a necesidades históricas de nuestros vecinos.
Esta realidad contrasta de manera brutal con el rol que eligieron algunos concejales opositores. En lugar de aportar, proponer o al menos no obstaculizar, prefieren el camino más cómodo: el video fácil, la chicana permanente y la traba sistemática.
Más grave aún es el comportamiento de quienes ya no tienen banca, pero siguen actuando como comentaristas del supuesto fracaso ajeno, tirando piedras desde afuera y apostando a que todo salga mal.
Las cloacas que se hacen, la energía que llega a los hogares y las obras que dignifican barrios enteros no salen de la nada. Son el resultado de un Estado presente: una Provincia que invierte, un Municipio que gestiona y cooperativas - si…cooperativas…mala palabra para los gobernantes nacionales- que ejecutan.
Provincia/Municipio/Vecinos la única alianza que puede cambiar la cruda realidad nacional.
Porque gobernar no es opinar. Gobernar es transformar.













