Ajuste arriba, abandono abajo

Por El Zorzal
26 de abril de 2026La OlaLa Ola

IMG-20260426-WA0016Hay discursos que enamoran.

Y hay realidades que los desnudan.

El gobierno de Javier Milei llegó prometiendo terminar con los privilegios, con la “casta”, con todo aquello que —decían— había condenado al país durante años.

Pero hay algo que no dijeron.

Que el ajuste iba a empezar por los más débiles.

La crisis que atraviesa el PAMI no es un accidente. No es un error administrativo. Es la consecuencia directa de una política económica que decidió que el equilibrio fiscal vale más que el cuidado de millones de jubilados.

Y cuando esa decisión baja al territorio, toma nombres y apellidos.

Aparecen los funcionarios locales, los nuevos administradores del relato libertario, los que repiten consignas de libertad mientras gestionan recortes, demoras y respuestas que nunca llegan.

Aparece también Nicolás Martínez de Vedia y todo un entramado político que desembarcó en organismos sensibles como ANSES y PAMI con la promesa de hacer “lo distinto”.

Pero lo distinto, hasta ahora, se parece demasiado a lo peor.

Oficinas que no resuelven.

Beneficiarios que no encuentran respuestas.

Un Estado que se achica justo donde más debería estar presente.

Y mientras tanto, en redes sociales, declaraciones altisonantes, consignas repetidas, enemigos inventados.

La gestión, en cambio, brilla por su ausencia.

Porque gobernar no es tuitear.

Gobernar es hacerse cargo.

Es mirar a un jubilado a los ojos y darle una solución.

Es garantizar medicamentos.

Es sostener prestaciones.

Es entender que detrás de cada trámite hay una persona que no puede esperar.

Pero para eso hay que tener una convicción que este modelo parece haber perdido: que el Estado está para cuidar.

La política económica actual no es neutral.

Decide quién paga el ajuste.

Y hoy lo están pagando los que ya trabajaron toda su vida.

El PAMI no está en crisis por casualidad.

Está en crisis porque hay un gobierno que cree que todo es gasto, incluso la salud de los jubilados.

Y porque hay dirigentes locales que, en lugar de defender a su comunidad, eligieron defender un modelo que los deja solos.

La historia es clara.

Cada vez que el ajuste baja, pega primero en los de abajo.

Y cada vez que eso pasa, hay responsables.

Hoy, los nombres están a la vista.

Y también las consecuencias.

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